Muestra de obras Poéticas



Del libro El solitario viento de las hojas 1989

VIAJE A ITALIA

En la madrugada lluviosa,
a los diez años,
yo pensaba en el gran viaje.
Llovía en el tiempo de los sueños,
entre las montañas.
Yo dejaba en la soledad de la casa
a los perros de ojos tristes
ya todos los animales
que dormían bajo los astros.
Yo abandonaba las pequeñas casas de colores,
la noche de los buhos
sobre los techos de tejas.
Yo abandonaba a Canoabo,
pueblo solitario,
adornado de pavoreales.
Yo no reconocía mi edad.
Era una luciérnaga en la noche
Me fui en mi burro hacia una lejanía.
Iba por la selva.
Mi padre en su caballo.
Mi madre vestida de blanco
con una sombrilla azul.
Yo llevaba mi fantasma,
el miedo al vecino muerto,
el golpe del martillo
sobre los clavos del ataúd.
Y llevaba la alegría de la mañana,
el canto del arrendajo,
del turpial,
del cristofué,
la lejanía triste de la soysola.
Yo pasaba por la selva lluviosa.
Ese día ví por primera vez el mar,
los buques,
el tren,
el automóvil. Por la noche en Puerto Cabello,
la luz eléctrica me pareció un cielo nuevo.
Esa noche conocí a Chaplin.
En el barco había música.
Yo iba hacia ciudades antiguas,
donde viajé por primera vez en tranvía,
entre bombonerías iluminadas.


VIENDO EL RETRATO DE UNA NIETA

¡Pero qué bella eres Marianne,
pero qué bella!
¡Qué bella
eres!
Cuando veo tu retrato
me siento alegre
como un delfín
que salta, salta entre las olas del mar.
Marianne, verás qué bello es el mar.
Vé a verlo cuando sale el sol
del horizonte
entre los saltos de los delfines.
Vé a ver el mar
y viaja siempre
en mis veleros
que pasan por el sol del amanecer.